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SACRAMENTOS
La
eucaristía es uno de los siete sacramentos, que son los ritos
simbólicos más importantes que la Iglesia ofrece a sus
miembros. Los católicos creen en la presencia real de Cristo
en la eucaristía a través del pan y el vino convertidos en
su cuerpo y su sangre (transubstanciación) y se los anima a
recibir la eucaristía en todas las misas a las que asistan.
Los otros sacramentos son el bautismo, la confirmación, la
penitencia, las órdenes sagradas, el matrimonio y la
extremaunción. La teología católica enseña que estos símbolos,
instituidos por Cristo, tienen un beneficioso efecto
espiritual sobre el que los recibe al margen de la fe o la
virtud del que los administra (ex opere operato).
La
reforma litúrgica del Concilio Vaticano II
modificó el sacramento de la penitencia, restándole
importancia respecto a la confesión de una detallada lista de
pecados para subrayar la naturaleza benefactora del perdón
divino obtenido a través del sacramento. Para enfatizar este
propósito, se optó por el término alternativo ‘sacramento
de reconciliación’. Además de revisar otros sacramentos,
el Concilio determinó que la extremaunción debe efectuarse
al superar cada enfermedad grave o al llegar a una avanzada
edad con el objeto de que no se posponga hasta el momento de
la muerte. Por tanto, ya no deberá llamarse extremaunción,
sino en puridad, unción de los enfermos.
Pese
a lo que se cree, el oficiante del sacramento del matrimonio
no es el sacerdote, sino cada uno de los contrayentes. La unión
que este sacramento crea entre dos personas bautizadas no
puede ser rota según la teología católica. Sin embargo,
existen numerosas condiciones para que una unión sea válida,
por lo que a veces es posible que la Iglesia declare, tras
estimarlo, que un matrimonio ha sido nulo y sin efecto desde
el principio. La anulación, a veces considerada el
equivalente católico del divorcio, se basa en diferentes
principios. La Iglesia enseña que el propósito del
matrimonio es el amor mutuo y la procreación.
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