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Lirio frágil y esbelto
tan fragante
quiero verte a mi lado,
mi ternura de Madre por ti vela
con amor exquisito, dulce amparo.
Si peligros te cercan
por doquiera
con fermentido halago,
y el mundo te presenta su hechizos,
que encierran brillo falso.
Acude a mi. Mi velo te
cobija
con maternal cuidado,
y este velo de virgen sabrá darte
de la pureza los divinos rasgos.
En contra del demonio y
sus ardides
cubrirte he con mi manto.
Este manto de reina es poderoso,
y defender sabré tu débil tallo.
Y si las amarguras de la
vida
te causaran quebranto,
Ven a mi corazón, nido de amores,
que consuelo te brinda de antemano.
Mi corazón de madre
siempre escucha, a aquél , que suspirando,
acude a mi, nadie ha podido
decir, que me invocó sin resultado.
Mi corazón de madre es
el tesoro
que da tierno descanso,
esa paz abundosa, reposada,
para las luchas y dolores arduos.
Mi corazón de madre
quiere darte
un don, el más preciado,
que conozcas, que ames a mi hijo,
y que grabes en ti todos sus rasgos.
Es el Amigo Fiel que no
abandona,
su amor es soberano.
Con ternura especial por ti vela,
como nadie jamás habría velado.
Y aunque todos te
olviden,
te desprecien, o te sean ingratos,
Jesús por siempre te amará con creces, como nadie jamás te hubiera
amado.
No olvides pues su amor
ni lo desdeñes, y en El simpre confiando,
hallarás fuerza invicta en la ardua lucha por conservar tu brillo
siempre intacto.
Y con mi velo virginal
cubierto,
y con mi regio manto,
vivirás, lirio fiel, cabe tu madre
su corazón por ti siempre velando. |